Las personas vivimos el presente, somos descontadores temporales. Vivimos nuestros propios sesgos cognitivos: presente, autocontrol, optimismo, inercia… Existen propuestas que surgen desde la Economía del Comportamiento que nos ayudarán a tomar las decisiones óptimas para nosotros.

Y es de nuestro futuro, al que ahora vamos a dotar de realidad, de lo que vamos a hablar.

La recompensa diferida supone el sacrificio inmediato del consumo por una recompensa futura. Nuestros diferentes conceptos retributivos son diferidos: retribución anual (mensualizada), variable ordinaria, variable plurianual, acciones, previsión social, salud, seguros de vida, invalidez, accidentes…

Las personas vivimos el presente, somos descontadores temporales. El descuento temporal, sugiere que el diferimiento de una recompense conducirá a percibir la reducción de su valor. Además, el valor percibido por la misma recompensa disminuye con el paso del tiempo.

¿Cómo podemos acercarnos a estos sesgos cognitivos? ¿Nos puede llevar a comportarnos a tomar decisiones No óptimas? Podemos hacerlo desde el rigor de las ciencias sociales, en este caso desde la Economía y Psicología experimentales.

No pensamos en el largo plazo

Hay un experimento que nos muestra claramente este sesgo. Fuente: Read and van Leeuwen (1998). A las personas se les pidió que una semana antes de una reunión eligieran si querían para el café fruta o bombones. Un 74% eligió fruta para sus “futuros yo”. Pero, una semana después, en el café de la reunión, en la realidad del presente, un 70% eligió los bombones.

¿Qué implicaciones tiene este resultado para, por ejemplo, el ahorro a largo plazo? Muchísimos. Pensamos que ya ahorraremos la próxima semana o el próximo año y somos indulgentes son nuestro “presente yo”. Conocemos lo que hemos de hacer, pero tenemos una falta de autocontrol como mayor obstáculo para nuestro ahorro.

Read and van Leeuwen (1988)

Read and van Leeuwen (1988)

Entre otros, los sesgos cognitivos pueden ser:

  • Myopia bias – Las personas tendemos a estar focalizados en el presente y en el inmediato consume más que en el futuro, ya sea cercano o lejano. Por ejemplo, elegimos un incremento inmediato de salario frente a cursos de formación o cualificación que nos generará un incremento salarial futuro.
  • Optimism bias – sencillamente una creencia de que todo nos irá bien en el futuro.
  • Self-control bias – como muchas personas tienen una preferencia por el consumo inmediato pueden estar sacrificando una futura recompensa.
  • Hyberbolic discounting – empíricamente tendemos a infravalorar los eventos del futuro lejano y, de repente, incrementan su valor percibido cuando estamos cerca.
Percepciones del empleado del valor de la contribución de su pensión

Percepciones del empleado del valor de la contribución de su pensión

La satisfacción postergada

Walter Mischel, a finales de los 60, desarrolló los llamados desde entonces marsmallow experiments:

  • Pretendían estudiar en los niños los efectos del aplazamiento de las gratificaciones. En dichos experimentos, se les pedía a los niños que escogieran entre una pequeña recompensa de obtención inmediata o el doble si eran capaces de retrasar la recompensa en torno a un cuarto de hora.
  • En el posterior seguimiento de los chicos que habían realizado el experimento, Mischel y su equipo encontraron que, aquellos niños que habían sido capaces de retrasar la obtención de la recompensa tendían, en edades comprendidas entre los veintisiete y treinta y dos años, a puntuar mejor en una serie de medidas tales como calificaciones escolares, índice de masa corporal, nivel de autoestima o resistencia a la frustración o al estrés.

Sólo el presente existe, el pasado y el futuro son irreales. Pero el futuro es siempre oportunidad y si no pensamos en el porvenir no lo tendremos. Esta última idea es de Galbraith, ya sabéis, un economista.