Que el pagar nos genera dolor es una evidencia de la neurología y de la economía del comportamiento. Las personas tenemos en cuenta, percibimos, el descontento inmediato, el «dolor de pagar» el precio. Ha podido constatarse, mediante resonancia magnética nuclear la experiencia de dolor afectivo y que ese dolor disminuye la disposición a pagar, ver Nina Mazar et al.

10 razones para usar nuestra tarjeta de crédito

Algunos expertos en finanzas personales pueden emplear mucha energía recomendandonos que evitemos usar tarjetas de crédito. Con una buena parte de razón, muchos de nosotros abusamos de ellas y acabamos endeudados. Pero huimos del dolor del pago, buscamos la facilidad. Se puede usar el «plástico» de manera responsable y tiene algunos puntos en su favor, al menos 10 nos dice Investopedia.

Pero… huimos del dolor

Vamos a recoger algunos de las enseñanzas de Dan Ariely de «Las tramplas del dinero».

Sentimos dolor al pagar cuando entregamos a otro nuestro dinero. Si consumimos algo pensando en lo que hemos de pagar por ello, el dolor de pagar empeora la experiencia, estamos renunciando a algo. Para evitar estas dolorosas decisiones de gasto, con la ayuda de servicios financieros, como las tarjetas de crédito, intentamos aliviar ese dolor. Nos limitamos a tratar de evitar los sintomas, el dolor

El dolor de pagar es el resultado de dos factores:

  1. El tiempo que transcurre entre que el dinero sale de nuestra cartera y que consumimos el producto por el que hemos pagado.
  2. La atención que prestamos al pago en sí mismo.

Entonces ¿qué hacemos? Incrementamos el espacio temporal entre pago y consumo y reducimos la atención para realizar el pago. Tiempo y atención.

Cuando el pago y el consumo coinciden en el tiempo se tiende a disfrutar mucho menos de lo comprado. Cuando lo separamos, sin embargo, no prestamos demasiada atención al pago, nos olvidamos de él. Hay tres momentos en los que podemos pagar por un producto o servicio: antes de disfrutarlo, durante el consumo o después de él. Estamos dispuestos a pagar más antes, menos después y aún menos durante el consumo del mismo producto. El momento concreto en el que se paga por algo influye en nuestras decisiones y alteramos nuestro patrón de gasto cuando está especialmente presente.

Pagar antes

Si somos como la mayoría de las personas disfrutaremos más si pagamos por anticipado. El pago por anticipado pone el dinero en una categoría de gasto «pagado», como una tarjeta regalo, ya no utilizamos nuestro dinero, nos sentimos menos culpables, proviene del Mental Accounting Bias. Las sensaciones no se parecen en nada a las que tenemos cuando pagamos con dinero en efectivo. Nos sentimos mejor cuando consumimos algo que tenemos pagado con antelación.

Pagar durante

Pagar por las cosas mientras las consumimos nos hace conscientes del dolor de pagarlas y disminuye el placer del consumo. Es como tener un reloj que nos va recordando en todo momento cuanto nos queda, cuando nos cuesta. Nos hace mucho más conscientes de lo que estamos gastando.

Pagar después

Tendemos a valorar menos el dinero futuro que el dinero presente, es el hyperbolic discounting bias, el valor del dinero futuro está devaluado. Cuando decidimos pagar algo en el futuro nos duele menos que pagar la misma cantidad hoy y, cuanto más lejos esté, menos nos duele en la actualidad.

Tarjetas de crédito

Su principal fuerza es que desvinculan el momento de consumo y el momento de pago. Puesto que pagamos en el futuro, se difumina ese momento y nuestros costes de oportunidad (mejor inversión alternativa disponible) se vuelven menos claros, por lo que dismunuye nuestro dolor de pagar. Las tarjetas son ilusiones temporales, nos hacen pensar que vamos a pagar más tarde y nos hacen creer que ya pagamos hace tiempo, nos permiten disfrutar más y gastar con más libertad. Claramente estamos dispuestos a pagar más, hacemos compras más grandes, dejamos más propinas, nos olvidamos o subestimamos cuanto gastamos y tomamos decisiones más apresuradas. Nos llevan a pensar más en los aspectos positivos.

Al agrupar los gastos de todo un mes en uno sólo, las tarjetas de crédito también hacen los pagos más sencillos y menos dolorosos. Un importe adicional a ese saldo no duele mucho, es un pago relativamente pequeño.

Formas de pago del futuro

Esperamos que las formas de pago del futuro no solo busquen reducir el dolor de pagar, sino que también nos ofrezcan la oportunidad de optar por métodos de pago más deliberativos, racionales y dolorosos.

Un buen final es crucial para terminar bien una experiencia, influye en cómo la recordamos.

The Pain of Paying. Joe Galdstone.

The Pain of Paying. The Psychology of Money. Dan Ariely.

Cuando los pagos escapan a la vista

68.600 millones de euros en transacciones se realizarán de forma invisible en 2022, según Juniper Networks, multinacional de redes y seguridad. Los nuevos sistemas de pago, desde la identificación facial hasta los relojes inteligentes, simplifican e invisibilizan el proceso.

¿Mensaje recibido?

En Reino Unido el 94% de los adultos tiene al menos una cuenta corriente y el 40% tiene más de una. Ha habido dos preocupaciones clave, la baja transparencia de los cargos por descubierto y los bajos niveles de cambio de cuentas corrientes personales. Se han desarrollado iniciativas en el mercado bancario para ayudar a los consumidores a comprender y reducir los costes de sus cuentas correintes o cambiar a otra cuenta que mejor se adapte a sus necesidades. Los resúmenes anuales de información no tienen ningún efecto en el comportamiento del consumidor en términos de incurrir en cargos por descubiertos, alterar los niveles de saldo o cambiar a otros proveedores de cuentas corrientes. Por el contrario, suscribirse a alertas de texto o aplicaciones de banca móvil reduce la cantidad de cargos, con ambos servicios hay una reducción del 24%.