En la coordinación del sistema uno por el sistema dos (Kahneman, Thinking, fast and slow) existe la ley “del mínimo esfuerzo”. Si hay varias formas de lograr el mismo objetivo, decidiremos finalmente por lo menos exigente. El esfuerzo es un coste y la habilidad viene determinada por que sepamos encontrar el equilibrio entre el coste y el beneficio. La pereza está profundamente arraigada en nuestra naturaleza. Es nuestro instinto de supervivencia, que nos hace no reaccionar, no consumir energía si no es necesario. El cambio frecuente de tareas (multitasking) y el trabajo mental apresurado no son intrínsecamente placenteros y las personas evitamos hacerlos en lo posible.

El autocontrol y el pensamiento deliberado hacen uso del mismo presupuesto limitado de esfuerzo.

El control requiere atención y esfuerzo. Controlar los pensamientos y las conductas es una de las tareas que ejecuta el sistema dos. Muchas personas que están predispuestas a confiar en exceso en sus intuiciones, encuentran el esfuerzo cognoscitivo ligeramente desagradable y lo evitan todo lo que pueden. Por otra parte, los que evitan la pereza intelectual, podríamos llamarlos diligentes, están más alerta, su intelecto es más activo, están menos dispuestos a quedarse satisfechos con respuesta superficiales, son más escépticos con sus propias intuiciones, son más racionales.

Es en este entorno de nuestro limitado presupuesto para «prestar» atención nos encontramos en un nuevo concepto la Economía de la Atención. Comprender y gestionar la atención es el factor más determinante para cualquier negocio en cualquier sector.

Es en este contexto de la competencia por la atención donde podemos recoger otra vez el concepto de The Last Mile de Dilip Soman, en el que se nos recuerda que la mayoría de las organizaciones  prestan mucha menos atención al final de su proceso de entrega al cliente: la crucial «última milla» en la que los consumidores acuden a su sitio web, tienda o representantes de ventas y toman sus decisiones.

Dilip Soman nos dice cómo utilizar los conocimientos de la ciencia del comportamiento para cerrar esa brecha. Comenzando con una introducción al problema de la última milla y al concepto de arquitectura de elección, el libro profundiza en la psicología de la elección, el dinero y el tiempo.

Todos «vivimos en una ciudad llamada economía de la atención».

Es en esta ambición de todas las empresas de todos los sectores, de todas las app´s, donde se produce una llamada constante para atraer nuestra atención. Llevamos en el bolsillo, tenemos sobre la mesa nuestro smartphone, nuestro ordenador conectado a internet constantemente enviándonos estímulos. Eso es lo que está moldeando todo sobre la vida contemporánea La ‘economía de atención’ creada por Silicon Valley nos está llevando a la bancarrota, vemos como, por ejemplo para esa «última milla» Telefónica resuelve el desafío de la economía de la atención con Smart Notifications, aplicando una solución que incorpora la inteligencia artificial al marketing para ayudar a las marcas a enviar notificaciones a los usuarios en el momento más adecuado. El momento más adecuado lo decide la marca y nos envía una alarma a nuestro smartphone. Es el mejor momento del día para enviar notificaciones, cuando los usuarios están más receptivos a las interacciones con las marcas. Pero…

Es necesario revertir la crisis de atención digital y realinear la tecnología con los mejores intereses de las personas. La sociedad está siendo secuestrada por la tecnología.

Lo que comenzó como una carrera para monetizar nuestra atención ahora está erosionando los pilares de nuestra sociedad: la salud mental, la democracia, las relaciones sociales y a nuestros hijos.

Me gustan las propuestas que nos ofrecen en Center for Humane Technology para tomar el control de nuestro smartphone.

Éste es el primer regalo para el lector que haya llegado hasta aquí. Son cambios sencillos para que sean nuestras decisiones quienes manejen a nuestros dispositivos. Recordemos que éstos y las App´s vienen siempre con muchas funcionalidades activas por defecto que no tienen por qué responder a nuestros intereses personales pero no llegamos a ser conscientes de su interacción con nosotros.

  1. Desactiva todas las notificaciones, excepto las de las personas.
  2. Emplea la escala de grises para los iconos.
  3. Intenta mantener en tu pantalla de inicio solo las herramientas que emplees a menudo.
  4. Inicia otras aplicaciones escribiendo. El esfuerzo te permitirá decidir si lo quieres hacer.
  5. Carga tu dispositivo fuera de la habitación y emplea un despertador normal.
  6. Un desafío, elimina las redes sociales de tu móvil.
  7. Envía notas de audio o llama en lugar de enviar mensajes de texto.
  8. Atajo de mensajes de texto: usa reacciones rápidas.
  9. Descarga aplicaciones y extensiones que te ayudan a vivir sin distracciones.

Y el segundo regalo, ¿quieres vivir más?.

A partir de la Economía de la Atención podemos empezar a desarrollar una nueva Teoría de la Relatividad, nuestra percepción del paso del tiempo está relacionada con la atención. El flujo de tiempo (eventos) es una ilusión perceptiva generalizada, Kahneman, el enigma de la experiencia frente a la memoria. Sabemos que cuando vivimos los mismos eventos (cuando regreso a casa por el mismo recorrido empleo el sistema uno y llego y no recuerdo por donde lo he hecho (si hay obras he de emplear el sistema dos y soy consciente del camino), mismos lugares y experiencias de vacaciones, celebraciones navideñas iguales con la misma familia, igual trabajo por años…) el tiempo pasa con mayor rapidez. Por contra, cuando nuestra atención ha de esforzarse en captar estímulos nuevos, cuando hemos de esforzarnos por comprender, por reaccionar, por interpretar la situación en la que nos encontramos, cuando no conocemos qué hemos de hacer… el tiempo «pasa» con mayor lentitud. Así, busquemos nuevas experiencias, nuevos retos… «viviremos más».