El coaching también es financiero (1)

El coaching financiero está emergiendo como un enfoque diferenciado para desarrollar capacidades personales financieras. Es un proceso que ayuda a las personas a definir objetivos financieros e implementar los planes de acción necesarios.

El coaching financiero está en desarrollo, afrontando varios retos, incluyendo la falta de evidencia práctica. Por otra parte no cabe duda que su desarrollo nos aportará soluciones ante situaciones de desconcierto acerca de lo que hemos de hacer cuando queremos tomar decisiones para nuestro ahorro a largo plazo. Porque hemos de evitar desorientaciones como ésta:

¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

– Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar – dijo el gato.

– No me importa mucho el sitio – dijo Alicia.

– Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes, siempre llegarás a alguna parte – aseguró el gato- ¡si caminas lo suficiente!

Conversación entre el gato de Cheshire y Alicia en Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas.

El coaching financiero se realiza en sesiones individuales con los clientes con el fin de entrenarles para cumplir con las metas financieras mutuamente establecidas por el cliente y el coach.

Si el «coaching es el arte de hacer preguntas para ayudar a otras personas, a través del aprendizaje, en la exploración y el descubrimiento de nuevas creencias que tienen como resultado el logro de sus objetivos» según la Escuela Europea de Coaching (EEC), el coaching financiero se realiza en sesiones individuales con los clientes con el fin de entrenarles para cumplir con las metas financieras mutuamente establecidas por el cliente y el coach. El coaching se diferencia del asesoramiento en que los coach no son «expertos financieros», sino que motivan y supervisan el asesoramiento en un proceso impulsado en gran parte por el cliente.

El coaching no está diseñado para ser una relación terapéutica o para manejar una crisis. El coaching financiero es muy adecuado para los programas de generación de activos porque los clientes a menudo necesitan de estímulo y apoyo para adherirse a comportamientos financieros positivos. Un coach puede proporcionar una ayuda muy necesaria para el autocontrol junto con la flexibilidad para cambiar las estrategias a medida que cambia la situación financiera del cliente. El coaching financiero es diferente del asesoramiento financiero y se centra más en el cambio de comportamiento en curso, la atención en la ejecución y la fijación y seguimiento de los objetivos.

Es indiferente que seamos inteligentes, bien formados o informados, no somos siempre racionales cuando hemos de tomar decisiones de inversión que deben ser buenas para nosotros.

¿Qué sesgos tenemos en nuestro comportamiento cuando nos enfrentamos a un proceso de decisiones financieras?    

La principal fuente de problemas a la que debemos de hacer frente en los procesos de ahorro e inversión es a nosotros mismos.

Dilip Soman, experto en Economía del Comportamiento nos habla acerca de nuestros “puntos ciegos” en las tomas de decisiones cuando ahorramos  o realizamos inversiones.

https://www.moneytalkgo.com/video/discover-blind-spots-behavioral-finance-investments/#.WQcWQ_vMYms.email

De los errores cometidos por los inversores, siete son los más comunes. 

Conocerlos y gestionarlos nos ofrecerá mayores posibilidades de éxito. ¡Aunque no sea emocionante!

Recogemos en este artículo algunos de los principales sesgos que tienen el principal efecto en la calidad de nuestra toma de decisiones financieras. Para soslayarlos deberemos desarrollar un consistente proceso de toma de decisiones.

    1. No disponer de un plan. Hemos de definir nuestros objetivos, los riesgos que estamos dispuestos a asumir, referencias, clases de activos, etc. Tener un plan permite obtener más rentabilidad en el largo plazo.
    2. Horizonte temporal demasiado corto. Por ejemplo para el ahorro para la jubilación, ante la esperanza de vida si tenemos 70 años, para dejar algunos activos a los herederos, etc.
    3. Demasiada atención a los medios de comunicación. Prácticamente no hay noticias financieras que puedan ayudarle a alcanzar sus metas como inversor de largo plazo.
    4. No reequilibrar la cartera a su objetivo de asignación de activos como se indica en su plan de inversiones a largo plazo.
    5. Exceso de confianza en la capacidad de los gestores.
    6. Insuficiente indexación. A pesar de todas las pruebas en favor de la indexación, el deseo de los gestores de invertir en activos siendo fuerte pues la indexación es aburrida.
    7. Perseguir los resultados. Mucha selección se basa en los últimos años de fuerte de rendimiento. Si un determinado clase de activos, estrategia o fondo ha tenido muy buen resultado los últimos tres o cuatro años, sabemos una cosa con certeza: que debería haber invertido tres o cuatro años atrás.

 

Hasta aquí hemos querido describir la necesidad de ofrecer soporte a los ahorradores para que puedan tomar sus mejores decisiones y llevarlas a cabo. En el siguiente artículo hablaremos de:

  • Diferentes personalidades del inversor a partir de algunos autores.
  • Añadir valor desde el coaching del comportamiento.
  • Por fin, parte de la solución, el coaching financiero.
  • ¿Qué pueden aportar los robot advisors?